La pauta dominante en deportaciones combina aceleración de retornos con controversias legales y humanitarias. Reportes recientes indican que la gran mayoría de personas en proceso de expulsión no enfrenta cargos criminales, lo que reaviva la discusión sobre criterios de prioridad. Se registran deportaciones colectivas hacia países de origen —como Cuba— y también a terceros países con los que las personas no tienen vínculos directos, práctica cuestionada por defensas legales. Para personas deportadas mexicanas, los informes subrayan problemas de reintegración social y económica tras el retorno, configurando un escenario de doble vulnerabilidad: expulsión externa y desatención interna. En conjunto, la semana refleja un sistema de deportación más activo, pero crecientemente impugnado en tribunales y en la esfera de derechos humanos.


