En el ámbito de la deportación, la semana muestra una combinación de continuidad operativa, diversificación de mecanismos y reacomodos estadísticos por país de origen. Guatemala reportó más de cinco mil retornos en enero de 2026 desde Estados Unidos y México, con perfiles de población joven y con experiencia laboral, lo que anticipa impactos en mercados de trabajo locales y procesos de reintegración. Investigaciones periodísticas revelaron el uso de vuelos privados vinculados a aliados políticos para ejecutar deportaciones hacia Medio Oriente, introduciendo cuestionamientos sobre transparencia y vínculos entre poder político y logística de expulsión. Al mismo tiempo, cifras oficiales de El Salvador muestran una disminución interanual de retornos en 2025 pese al aumento de vuelos, lo que sugiere ajustes en volúmenes y selecciones de casos. Voces cercanas a la política fronteriza estadounidense advierten que las deportaciones masivas sin enfoque estratégico podrían erosionar la confianza pública, anticipando debates sobre selectividad, legitimidad y costos políticos de la expulsión a gran escala.


