{"id":33423,"date":"2025-06-02T13:43:34","date_gmt":"2025-06-02T20:43:34","guid":{"rendered":"https:\/\/observatorios.colef.mx\/opomidh\/?p=33423"},"modified":"2025-08-22T13:37:28","modified_gmt":"2025-08-22T20:37:28","slug":"vigilar-deportar-y-castigar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/observatorios.colef.mx\/opomidh\/2025\/06\/02\/vigilar-deportar-y-castigar\/","title":{"rendered":"Vigilar, deportar y castigar (SUSTITUIDA CON MANUAL DE IDENTIDAD)"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"33423\" class=\"elementor elementor-33423\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-345feef e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"345feef\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-905e016 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"905e016\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-55c4f1a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"55c4f1a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"qodef-e-text\"><div class=\"elementor elementor-9171\" data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"9171\" data-elementor-post-type=\"post\"><div class=\"elementor-element elementor-element-4963959d e-flex e-con-boxed e-con e-parent e-lazyloaded\" data-id=\"4963959d\" data-element_type=\"container\"><div class=\"e-con-inner\"><div class=\"elementor-element elementor-element-3b07f09e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3b07f09e\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\"><div class=\"elementor-widget-container\">Dra. Tatiana Elizabeth Lara-San Luis, El Colegio de la Frontera Norte, Unidad Mexicali. ORCID: https:\/\/orcid.org\/0000-0002-5216-1274<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ed584b6 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"ed584b6\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-24f76b8 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"24f76b8\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-33457 aligncenter\" src=\"https:\/\/observatorios.colef.mx\/opomidh\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Manifestacion-Kilmar-768x543-1-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"511\" height=\"361\" srcset=\"https:\/\/observatorios.colef.mx\/opomidh\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Manifestacion-Kilmar-768x543-1-300x212.jpg 300w, https:\/\/observatorios.colef.mx\/opomidh\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Manifestacion-Kilmar-768x543-1.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 511px) 100vw, 511px\" \/><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0a0f079 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0a0f079\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p>Michel Foucault inicia Vigilar y castigar con la cruda descripci\u00f3n de una ejecuci\u00f3n p\u00fablica en la Francia del siglo XVIII. No es una elecci\u00f3n casual: el autor quiere mostrarnos c\u00f3mo el poder disciplinario de los Estados se anclaba en el cuerpo, a trav\u00e9s del castigo f\u00edsico, para escenificar el terror. Aquella violencia espectacular, sin embargo, fue gradualmente reemplazada por tecnolog\u00edas de control m\u00e1s sutiles \u2014como la c\u00e1rcel\u2014 que internalizan la vigilancia y moldean sujetos \u201cnormales\u201d, obedientes, \u00fatiles.<\/p><p>Este an\u00e1lisis foucaultiano sirve como base para comprender c\u00f3mo los Estados contempor\u00e1neos \u2014particularmente los Estados Unidos\u2014 ejercen formas de poder que operan bajo l\u00f3gicas similares, ahora en el campo de las pol\u00edticas migratorias. La deportaci\u00f3n no es solamente una herramienta legal; es una forma de castigo pol\u00edtico que utiliza el miedo y la ejemplarizaci\u00f3n para disciplinar a cuerpos racializados, empobrecidos, generizados, y fuera del marco legal de ciudadan\u00eda.<\/p><p>La historia de Kilmar \u00c1brego Garc\u00eda \u2014deportado \u201cpor error\u201d a El Salvador bajo la acusaci\u00f3n infundada de pertenecer a la Mara Salvatrucha (MS-13)\u2014 evidencia los dispositivos de vigilancia y exclusi\u00f3n que utiliza el Estado para legitimar actos xen\u00f3fobos, ampar\u00e1ndose en figuras legales anacr\u00f3nicas como la Ley de Enemigos Extranjeros de 1789. Esta ley, reinterpretada por la administraci\u00f3n Trump, se convierte en una herramienta de criminalizaci\u00f3n masiva, donde la verdad jur\u00eddica se ve subordinada al espect\u00e1culo pol\u00edtico de la seguridad nacional.<\/p><p>Aunque \u00c1brego contaba con una orden judicial que imped\u00eda su deportaci\u00f3n debido al riesgo de violencia en su pa\u00eds de origen, fue expulsado sin garant\u00edas procesales. Su caso refleja c\u00f3mo la pol\u00edtica migratoria act\u00faa como un dispositivo de castigo que produce subjetividades peligrosas y al mismo tiempo invisibiliza los efectos psicosociales del encierro prolongado. El encierro afect\u00f3 no solo su comportamiento personal, sino tambi\u00e9n sus v\u00ednculos familiares, lo que revela otra dimensi\u00f3n de la violencia institucional: aquella que fractura la vida \u00edntima y emocional de los migrantes.<\/p><p>En este contexto, la interseccionalidad se vuelve clave para entender c\u00f3mo operan m\u00faltiples sistemas de opresi\u00f3n: \u00c1brego es un hombre migrante, centroamericano, racializado, sin estatus legal, y potencialmente marcado por estereotipos de masculinidad violenta. Esta combinaci\u00f3n lo convierte en un blanco ideal para las pol\u00edticas del miedo, donde el castigo no solo es la deportaci\u00f3n, sino lo que sobreviene despu\u00e9s: exclusi\u00f3n, estigmatizaci\u00f3n y riesgo de muerte.<\/p><p>Las nuevas formas de deportaci\u00f3n funcionan como dispositivos de abducci\u00f3n: hombres sin rostro, sin nombre y sin responsabilidad p\u00fablica extraen a los migrantes de su cotidianidad por no portar un documento legal. Este acto va acompa\u00f1ado de una narrativa que deshumaniza, convierte en \u00abalien\u00bb al otro, y justifica su desaparici\u00f3n simb\u00f3lica y f\u00edsica. El cuerpo migrante \u2014sobre todo si es masculino, moreno, tatuado o queer\u2014 se convierte en evidencia de amenaza a neutralizar.<\/p><p>Tal es el caso de Andry Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Romero, un hombre venezolano de 31 a\u00f1os, artista del maquillaje y el vestuario, deportado al Cecot en El Salvador. Su \u00abdelito\u00bb: portar tatuajes en las mu\u00f1ecas, asociados err\u00f3neamente con el Tren de Aragua. En realidad, los tatuajes eran s\u00edmbolos religiosos vinculados a la festividad de los Reyes Magos, una tradici\u00f3n que practica desde la infancia. Pero ni la explicaci\u00f3n cultural ni el testimonio de sus familiares y abogados impidieron su encarcelamiento. La lectura del cuerpo, en este caso, funcion\u00f3 como un juicio autom\u00e1tico, racializado, queerf\u00f3bico y clasista.<\/p><p>La presunci\u00f3n de culpabilidad basada en la apariencia y el origen nacional revela un patr\u00f3n: no se castiga un acto, sino una identidad. Las pol\u00edticas migratorias se convierten en actos performativos de soberan\u00eda que, al estilo del suplicio p\u00fablico, buscan enviar un mensaje claro: cualquier cuerpo que no encaje con la norma blanca, anglosajona, heterosexual, productiva y legalizada es susceptible de ser castigado, excluido o eliminado.<\/p><p>Lo m\u00e1s alarmante es que estos casos son apenas los visibilizados por los medios. Decenas de personas son deportadas a contextos de violencia y muerte sin voz, sin defensa, sin nombre. La viralizaci\u00f3n de estas historias en redes sociales y medios tradicionales no es casual: es la expresi\u00f3n del miedo colectivo que recorre a las comunidades migrantes. Miedo a que su existencia misma sea criminalizada, a que sus cuerpos sean le\u00eddos como amenaza, a que cualquier diferencia sea utilizada en su contra.<\/p><p>El Estado, en esta l\u00f3gica, no solo vigila y castiga: tambi\u00e9n selecciona, clasifica y expulsa. Produce categor\u00edas de vida indeseable que pueden ser descartadas sin consecuencias. Como bien lo advirti\u00f3 Foucault, el castigo moderno ya no se inscribe en el cuerpo a trav\u00e9s del suplicio, sino en el alma a trav\u00e9s del aislamiento, el miedo y la deshumanizaci\u00f3n. Hoy, como entonces, la justicia se administra con fines de control y no de reparaci\u00f3n.<\/p><p>Bibliograf\u00eda<br \/><span style=\"letter-spacing: -0.015em;\">\u2022 Libros impresos:<br \/><\/span><span style=\"letter-spacing: -0.015em;\">Foucault, M. (1986). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi\u00f3n. Siglo XXI.<\/span><\/p><p>\u2022 Reportajes y art\u00edculos en l\u00ednea:<br \/>https:\/\/elpais.com\/us\/migracion\/2025-05-12\/la-vida-bajo-la-lupa-de-kilmar-abrego-garciael-hombre-que-nunca-debio-ser-deportado-a-el-salvador.html<br \/>https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2025\/04\/22\/espanol\/estados-unidos\/razones-abrego-garciadeportado.html<br \/>https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/articles\/c2den2g07lwo<br \/>https:\/\/cnnespanol.cnn.com\/2025\/04\/12\/eeuu\/hombre-deportado-error-vivo-megaprisionsalvador-ee-uu-trax<br \/>https:\/\/www.theguardian.com\/us-news\/2025\/apr\/16\/who-is-kilmar-abrego-garcia<br \/>https:\/\/www.nytimes.com\/es\/2025\/04\/08\/espanol\/estados-unidos\/trump-ley-enemigosextranjeros-deportacion-migrantes.html<br \/><br \/><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dra. 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